lunes, 22 de enero de 2018

VASILY VLADIMIROVICH SHULZHENKO

Vasily Shulzhenko, pintura, pinturas, obras

Vasily Shulzhenko es un pintor ruso que realiza una pintura figurativa en la que la crítica ocupa un lugar preeminente, aunque él defina su estilo como «una pintura figurativa en el género de la imaginación libre». Personajes grotescos, marginales, enclavados en un paisaje apocalíptico de ruinas urbanas y desechos industriales pueblan sus composiciones, que posiblemente tienen más referencias a la realidad rusa contemporánea de lo que somos capaces de percibir nosotros, dada la etiqueta de «rusófobo» que se le ha endilgado en la propia Rusia (sin embargo, Shulzhenko ha nacido, vive y trabaja en Moscú). La reinterpretación paródica y desmitificadora de la Historia (el Arte, la Mitología...) es otro de los senderos que transita y a veces es indistinguible de los otros. No se cuenta Shulzhenko, en ningún caso, entre los partidarios de pintar la vida de color de rosa.

Que la vida de un Gran Maestro de Ajedrez (salvo para unos cuanto integrantes de la élite) no es fácil es un hecho más intuido que sabido, pero pocas veces ha tenido una representación plástica tan brutal como en este «Gran Maestro» de Shulzhenko, aterido de frío y solo cubierto por una ligera manta mientras estudia ajedrez sobre la nieve en una abandonada estación de ferrocarril. Aunque bien mirado, quizá solo sea una metáfora más de la vida.


domingo, 14 de enero de 2018

(500) DAYS OF SUMMER

(500) Days if Summer (Marc Webb; Fox Searchlight Pictures, 2009) es una comedia romántica que obtuvo un relativo pero inesperado éxito en los festivales de cine independiente norteamericano de la época. Quizá parte de ese éxito de debiera al uso de una narración no lineal sino a saltitos, como si fuera Rayuela de Cortázar, y a una sabia dosificación de la cantidad de dextrosa ofrecida al público.

En un momento dado de la cinta, el chico, abandonado por la chica, se refugia en un cine a ver antiguas películas europeas. Allí sueña esta parodia de la película de Ingmar Bergman El séptimo sello. Joseph Gordon-Leviitt, el protagonista de la cinta no se enfrenta con la Muerte (como el caballero Antonius Block hace en la película sueca) sino con un Cupido deslenguado que le recuerda su fracaso en el amor.

El diálogo que vemos subtitulado es más o menos el siguiente:
Tom (Antonius Block)
—Te toca. 

Cupido
—Mejor suerte la próxima vez. ¡Jódete!



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sábado, 13 de enero de 2018

FANTASMAGORIES


Fantasmagories es una serie fotográfica desarrollada por el fotógrafo catalán Israel Ariño entre los años 2005 y 2007. En esta serie el fotógrafo explora el límite entre lo real y lo fantástico, entre lo material y lo espiritual, generando imágenes extrañas e inquietantes. Una de estas fantasmagorías nos muestra una imagen espectral de un jugador de ajedrez —Serafín versus Serafín es su subtítulo— empeñado en una eterna partida contra sí mismo.

El título de «fantasmagorías» rinde homenaje al mago y físico belga Étienne-Gaspard Robert que bautizó con ese nombre su espectáculo de ilusionismo en el que, basándonse en la linterna mágica, generaba ilusiones ópticas de tema generalmente macabro —esqueletos y demonios poblaban sus representaciones— con el que aterrorizaba al ingenuo público del siglo XIX.

Mi amigo Nacho Pérez Ortiz, dense un paseo por su flickr, fue quien me enseñó la obra de Ariño.

jueves, 11 de enero de 2018

BRECHT vs BENJAMIN


El dramaturgo y poeta Bertolt Brecht y el filósofo y crítico literario y artístico Walter Benjamin (ambos alemanes) desarrollaron una fecunda amistad desde 1924, fecha en la que fueron presentados por Asja Lacis, a la sazón amante de Benjamin, hasta la muerte del filósofo en 1940. Hannah Arendt dijo en 1968 que esa amistad había unido al poeta vivo más grande de Alemania con el mejor crítico del país.

Ambos se preocuparon por el papel del arte en la sociedad, ambos se opusieron firmemente al nazismo y ambos criticaron duramente al sistema capitalista, ambos tuvieron que huir y exiliarse de su país.

En 1933, después de deambular por Praga, Viena y Zürich, Brecht se instaló en la ciudad danesa de Svendborg con su familia, donde residiría durante cinco años. En mayo, al no podérselo hacer en persona, los nacionalsocialistas se resarcieron quemando sus libros.

Benjamin buscó cobijo por Francia, Italia y España, desde donde pretendía pasar a los Estados Unidos. Pero la muerte le alcanzó en Portbou. Las autoridades franquistas cancelaron los visados de tránsito por el país y, ante la perspectiva de caer en manos de la Gestapo, Benjamin se suicidó.
Antes, en 1934, 1936 y 1938, había visitado a su amigo en su residencia de Svendborg. Por el libro de Erdmut Wizisla Benjamin y Brecht. Historia de una amistad (Paidós. Buenos Aires, 2007. Traducción de Griselda Mársico) sabemos que la rutina diaria de ambos escritores incluía jugar un par de partidas de ajedrez después de la comida. De una de las partidas disputadas en el verano de 1934 quedan tres fotografías, tomadas en un breve intervalo de tiempo, en el que los contendientes efectúan tres jugadas y media, mientras el anónimo fotógrafo (o fotógrafa) daba la vuelta a la mesa retratando a los jugadores.
En el artículo Benjamin and Brecht: Attrition in friendship, publicado en el número 161 de la revista Radical Philosophy (mayo/junio de 2010) firmado por Andrew McGettigan se propone un posible desarrollo de la partida a partir de lo que se puede observar en las fotografías. En la reconstrucción de las jugadas que comentamos a continuación se sigue, en parte, dicho artículo.

La posición de las piezas sobre el tablero en la primera fotografía parece ser la que mostramos en el siguiente diagrama:


McGettigan, en el artículo citado, propone es siguiente desarrollo, advirtiendo de que podría llegarse a la misma posición por otros caminos parecidos: 1. e4 e6 2. d4 d5 3. e5 c5 4. f4 c4 5. g3 Ab4 6. Cbd2 Ad2 7. Ad2 f6 8. ef6 Df6
La segunda fotografía apenas supone un avance con respecto a la primera. Brecht ha defendido su peón de dama atacado con 9. Ae3 y Benjamin tiene en su mano el caballo de g8.




Así pues se ha ha jugado 9. Ae3 y Benajmin está en proceso de jugar 9 ... Ce7. Desde aquí hasta la posición de las piezas en la tercera fotografía se llega mediante la siguiente sucesión de jugadas: 10. h4 Cf5 11. Af2 Cc6 12. c3




Basándose en esta reconstrucción, McGettigan concede a ambos jugadores la condición de ser algo más que meros principiantes o simples «movedores de madera» e incluso se pregunta si conocerían las ideas de Nimzovitch —por aquello de que la idea subyacente en la variante del avance de la Defensa Francesa, que es la empleada en la partida, suele atribuírsele a él— tan influyentes en el ajedrez de principios del siglo XX.


Después de analizar someramente la partida, creemos que a McGettigan le cegó la pasión. Brecht y Benajamin fueron gigantes en lo suyo, pero probablemente no tuvieran ni tiempo ni ganas de profundizar en el ajedrez, que sería para ellos un simple pasatiempo con el que relajarse de las tensiones de su trabajo intelectual.

Cuando recibió la noticia de la muerte de su amigo, Brecht escribió un estremecedor poema en su memoria. En sus versos recuerda sus partidas de ajedrez en el verano de Svendborg:
A Walter Benjamin que se quitó la vida huyendo de Hitler

Cansar al otro era tu táctica preferida
en la mesa de ajedrez a la sombra del peral
el enemigo que te echó de tus libros
no se deja cansar por alguien como nosotros.

Además, el poema nos da una indicación sobre la forma de jugar de Benjamin: reflexionar largo rato las jugadas  hasta extenuar al rival. Brecht insiste en ello en una carta que se conserva y en la que invita a Benjamin a visitarle:
El tablero de ajedrez está huérfano. Cada media hora lo recorre un temblor de recuerdo: ahí siempre movía usted.
Una hipérbole, sin duda, pero la lentitud en el juego de Benjamin es corroborada por otro testimonio. Margarete Steffin, actriz, traductora y escritora, colaboradora cercana de Brecht y también residente en Svendborg, donde oficiaba de secretaria del escritor alemán y jugaba al ajedrez con él (como se puede ver en la siguiente fotografía de 1936), escribió a Benjamin:
Todavía me acuerdo, con respecto a su manera de jugar al ajedrez, de la «táctica del agotamiento», ¿sigue practicándola?

Así pues, como se decía en la época en la que no se había generaliado el uso del reloj de ajedrez, Benjamin parecía defender que para jugar al ajedrez tanto valía un buen cerebro como unas buenas posaderas.

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Quiero agradecer a Uwe Schoor que me recomendara el libro de Edmurt Wiszla. Pueden visitar su blog A6 y conocer algo de sus otras actividades aquí.

lunes, 8 de enero de 2018

UNA PARTIDA DE AJEDREZ


Este carboncillo del célebre dibujante norteamericano Norman Rockwell parece querer ilustrar un viejo chiste ajedrecístico.
Un hombre va a visitar a un amigo y lo encuentra jugando una partida de ajedrez contra un perro.
—¡Un perro que juega al ajedrez! ¡Increíble! —le dijo sorprendido.
—Bueno, no es para tanto —contestó su amigo—. De momento, le voy ganando 3 a 1.

jueves, 4 de enero de 2018

FICCIONES EN LOS 64 CUADROS

Ficciones en los 64 cuadros es una antología de cuentos compilada por el escritor argentino Sergio Gaut Vel Hartman cuyo nexo de unión es el ajedrez; mejor, «la pasión profunda y duradera» que une a la literatura con el ajedrez, como insinúa el antólogo en el prólogo. 

En sus páginas encontramos un sutil coqueteo con el crimen perfecto, en el clásico y hermoso cuento La cuestión de la dama en el Max Lange, de Abelardo Castillo (ya visto en Artedrez aquí). 
En ajedrez nunca se está seguro de nada
Una exploración sobre los límites del pensamiento y la inteligencia artificial, en el todavía más clásico El maestro de Moxon, de Ambrose Bierce.
Luego pensé que se trataba de una máquina. ¡Un autómata jugador de ajedrez!
Una partida milenaria, disputada entre unos humildes pastores y un alienígena (o un dios), en El caballo de Dios, de Eduardo Sánchez.
—¿Qué le dijo el viejo
—Dice que lo usa para jugar al ajedrez con Dios.
Otra partida, esta centenaria, que disputan dos dinastías en un tablero que abarca toda la tierra, en El decimoquinto movimiento, de César Mallorquí.  
Que el ajedrez sea el campo de batalla.
Las postreras horas del Inca Atahualpa, en El tablero de la muerte, de Víctor Montoyaviendo como sus captores juegan al ajedrez...
...apostando esmeraldas y mariposas áureas que de un soplo se levantan del suelo.
Unas gafas de sorprendentes prestaciones, en El vejete, de David Vivancos Allepuz (de quien también hemos hablado aquí).
Un jaque siempre queda bien.

Ficciones en los 64 cuadros

Un baile que también es una partida en —y este sí que es un clásico— Gargantúa y Pantagruel, de François Rabelais. 
Después de la cena, en presencia de la reina, se celebró un baile a modo de torneo o partida, no solo digno de ser visto, sino de que de él se guarde memoria eterna.
Un repaso —y es una excepción en este libro de ficciones— al mucho ajedrez que habita en la obra de Borges, en Borges y el ajedrez, de Javier Vargas Pereira. 
Si las jugadas que se hacen en el tablero correspondieran a la realidad, las variantes imaginadas, pero no hechas, equivaldrían a ficciones literarias.
La extraña simbiosis de un ajedrecista ciego con su perro lazarillo, en Las palomas de Elista, de Vicente Herrasti.
Al igual que el diablo de las leyendas ucranianas, el ajedrez se cubre el rostro con incontables máscaras superpuestas.
Tres fotografías que cierran el círculo de la indignidad, en Mate en tres, de Ricardo Castrili.
¿Que clase de revolucionario sos que ni siquiera podés dejarte ganar con un poco de dignidad?
Y una turbia historia de amor con el paisaje de fondo de un club de ajedre en Tablero desierto, de Héctor Álvarez Castillo. 
Los otros, los que siempre buscan algo más que matar el tiempo, los que como Arnold, como yo mismo, anhelan restaurar el orden, esos no pueden dejar de sentir la herida, el dolor, la pérdida.
Interesante volumen, no solo necesariamente para los amantes del artedrez.

La ilustración de cubierta es obra del artista argentino Carlos Nine


FICHA TÉCNICA
FICCIONES EN LOS 64 CUADROS
SERGIO GAUT VEL HARTMAN (COMPILADOR)
EDICIONES DEL INSTITUTO MOVILIZADOR DE FONDOS COOPERATIVOS. BUENOS AIRES, 2004

viernes, 29 de diciembre de 2017

AJEDREZ MORTAL

Ajedrez mortal es el quinto tema del álbum «El rock me mata», álbum doble del rockero madrileño Sherpa (Maldito Records y La Vía Láctea Producciones, 2007)


AJEDREZ MORTAL
José Luis Campuzano «Sherpa»



Barras y estrellas, hoz y martillo 

cruces gamadas, dragón amarillo. 
Tablero mundial de ajedrez 
en donde se mata por vencer. 
Cualquier sucio ardid para ganar 
la mano siniestra usará. 


Rey, peón, torre, alfil 

su misión invadir 
Incendiar, masacrar 
Derrotar, destruir 


Lluvia de plomo, en la noche oscura 

brilla el cuchillo de la media luna. 
Estrellas volando en formación 
portando el Sello de Salomón 
Y un trueno en el monte Sinaí 
anuncia que es hora de morir. 


Rey, peón, torre, alfil 

su misión invadir 
Incendiar, masacrar 

Derrotar, destruir 


Ajedrez Mortal 



Caballos que tiran de carros de fuego, 

torres que caen y las traga el infierno 
Pequeño planeta llamado ‘La Tierra’. 
que un Dios lo fundó como Escuela de Guerra. 


Y como dice el refrán: 

Cuando llegue el juego a su final 
desde el propio rey hasta el peón 
d la misma caja volverán 


Rey, peón, torre, alfil 

su misión invadir 
Incendiar, masacrar 
Derrotar, destruir 


Ajedrez mortal 

Ajedrez mortal

miércoles, 27 de diciembre de 2017

DE VARIA INVENCIÓN LXXXV

STEFAN ZWEIG 
Tan despreciable como entrenar el cuerpo, nos parecía malgastar el tiempo en el juego; tan solo el ajedrez, que exigía un esfuerzo mental, hallaba un poco de merced a nuestros ojos; y, cosa más absurda todavía, a pesar de que nos sentíamos poetas en ciernes o, en todo caso, en potencia, nos preocupaba muy poco la naturaleza.
Viñeta de Guillaune Sorel  para "Los últimos días de Stefan Zweig";  Norma Editorial. Barcelona, 2014


 FICHA TÉCNICA

STEFAN ZWEIG
EL MUNDO DE AYER. MEMORIAS DE UN EUROPEO
ACANTILADO. BARCELONA, 2002
TRADUCCIÓN DE JOAN FONTCUBERTA Y A. ORZESZEK

lunes, 25 de diciembre de 2017

LA PARTIDA VERTICAL


Dos fotografías de Monkeytwizzle, fotógrafa escocesa que practica una fotografía artística muy influida por la estética del antiguo cine de terror en blanco y negro con ciertos toques góticos y fetichistas.


viernes, 22 de diciembre de 2017

TOLSTOI POR TOLSTAYA


El escritor ruso Lev Nokoláievich Tolstoi retratado en 1908 mientras jugaba al ajedrez por su hija Tatiana Lvovna Tolstaya.

miércoles, 20 de diciembre de 2017

CHISTE

Un padre está hablando con su hijo de seis años sobre un compañerito de este.
—Entonces, ¿te sientas a su lado?
—No.
—¿Detrás de él?
—No.
—¿Delante de él?
—No.
A veces, en las aulas se colocan los pupitres de forma que se miren unos a otros.
—¡Te sientas enfrente de él! 
—¡No!
—Bueno, ¿quieres decirme dónde rayos se sienta tu amigo?
—No sé cómo se dice, papá, pero si yo fuera un peón podría comérmelo.

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Father at tea-table questions his six-years-old son about a classmate of his:
'Do you sit beside him?' 'No!'
'Do you sit behind him?' 'No!'
'Do you sit in front of him?' 'No!'
Sometimes children's desks are arranged facing each other.
'Do you sit opposite him?' 'No!'
'Well, where on earth does he sit?'
'I can't say it, dad, but if I was a pawn I could take him.'



El chiste se cuenta en The Chess Player's Bedside Book. (Raymond Bott & Stanley Morrison; Faber & Faber. Londres, 1966). Un libro de anécdotas, citas y referencias literarias y artísticas. La fuente original parece ser un artículo del columnista de British Chess Magazine D. J. Morgan, quien reproduciría un relato enviado por un tal Mr. R. A. Murphy, de Gateshead.

lunes, 18 de diciembre de 2017

BIEN PEINADO CON JAQUE


Una publicidad de la misma época —mediados del siglo XX— advertía que pasar de parecer un fracasado a parecer un caballero dependía en gran medida de la elección de la gomina para el pelo. Eso mismo debió pensar el pollo de la ilustración, al que ni el sombrero le desacomodaba el tupé. ¡Cómo iba a hacerlo, si usaba el fijador Jaque!

Todos mis esfuerzos por averiguar quién pudiera ser el Tam que firma la ilustración han sido infructuosos, una vez descartado el francés Jean Tam, cuya temática (erótico-burlesca), estilo y firma no concuerdan con las del autor de este dibujo.


viernes, 15 de diciembre de 2017

STRIP CHESS

STRIP CHESS
En nuestra primera cita,
sentados en casa,
cerca de la piscina,
sugirió un partida de strip chess.
Le dije
que no sabía jugar.
Ella contestó: «¡Perfecto!».


Poema de Cecil (C.J.) Krieger
Dibujo de María José Acosta Malo

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On our first date / Sitting at home / By the pool / She suggested a game of strip chess 
I told her / I didn’t know how to play / She replied… perfect! 

miércoles, 13 de diciembre de 2017

LA BALADA DE BOBBY FISCHER

LA BALADA DE BOBBY FISCHER
POR MICAH ELLISON

Cuando el verano hace sudar a Nueva York
y los chicos lían sus cigarrillos
y las chicas gorjean por sus teléfonos,
Bobby Fischer está completamente solo.

En los parques se cortejan los pájaros y las abejas.
Los amigos se abrazan bajo los árboles
y los amantes se besan e intercambian sus anillos.
Pero Bobby Fischer está jugando 18 partidas.

Gritos y llantos desde la YMCA:
«Bobby Bobby, ¿por qué te has ido?».
Su madre susurra, muy sola:
«Bobby Bobby, ¿adónde te has ido?».

Los periódicos por toda la ciudad.
Desde el cielo resplandeciente hasta la suciedad del suelo,
anuncian con bombo por todo Times Square:
«Bobby se ha ido y nadie sabe dónde».

¿Estará en Londres o por España?
¿Se ha cortado el pelo?¿Habrá cambiado de apellido?
¿Estará debajo de esa roca o detrás de ese árbol?
Bobby Bobby, ¿dónde estas?

Bobby volvió con su pobre traje,
sus ojos ardiendo y las uñas agrietadas,
gritando y gritando y apestando a ginebra.
Bobby, Bobby, Bobby, ¿dónde has estado?

«He viajado por este mundo, persiguiendo el sol.
He vivido como un rey y como un mendigo.
Pero responder a tu pregunta, es bastante fácil:
nunca me fui, porque nunca estuve aquí».

Gritan y lloran en la YMCA:
«Bobby, Bobby, ¿por qué no te vas?».
Susurra su madre, callado y bajo,
«Bobby, Bobby, por favor chico, vete».


«La balada de Bobby Fischer» forma parte de la banda sonora de la película Bobby Fischer Against the World (Liz Garbus; HBO Documentary Films, 2011). Letra, música e interpretación por Micah Ellison. Publicada en el CD Party on Top of the Word por Tik Tok 2009. 



THE BALLAD OF BOBBY FISCHER
BY MICAH ELLISON

When New York city summer sweats And the boys are rolling their cigarettes The girls are singing into their phones But Bobby Fischer is all alone
Parks are buzzing with the birds and the bees Friends are hugging into them trees The lovers are kissing and exchanging their rings But Bobby Fischer is playing 18 games
A screaming and crying in the YMCA "Bobby Bobby why did you go away?" His mother is whispering, quite alone "Bobby Bobby where did you go?"
Newspapers rolls are all over town From the glistening sky tops to the filth on the ground They bang and explode all over Times Square "Bobby is gone and no one knows where"
Is he in London or is he in Spain As he cut off his hair, he changed his last name Is he under that rock or behind that tree Oh Bobby Bobby, where can you be?

Bobby came back with his poor little sack, and his eyes were on fire and his fingernails cracked, screamin and hollerin and stinkin of gin. Oh Bobby, Bobby, where have you been? "I've traveled this world, chasin the sun. I lived as a king and I lived as a bum. But to answer your question, it's really quite clear: I never was gone, cuz I never was here." Well they're screamin and cryin at the YMCA, "Bobby, Bobby, why don't you go away?" His mother's whisperin, quiet and low, "Bobby, Bobby, please boy, go."


lunes, 11 de diciembre de 2017

DUCHAMP vs DALÍ


Marcel Duchamp y Salvador Dalí jugando al ajedrez durante el rodaje de la película A Soft Self-Portrait of Salvador Dalí (Un autorretrato blando de Salvador Dalí; Jean-Cristophe  Averty. Seven Arts Television and Coty Television Corp., 1966) 

Fotografía del que fuera secretario personal de Salvador Dalí, que era productor ejecutivo del film en cuestión, Robert Descharnes.

La fotografía puede verse en la exposición «Dalí/Duchamp» en exhibición en la Royal Academy of Arts de Londres.

viernes, 8 de diciembre de 2017

BOZORGMEHR HOSSEINPUR


El cineasta iraní Ashgar Farhadi golpea con un trebejo en forma de Oscar a otro trebejo con las hechuras de Donald Trump en una caricatura de 2017 del dibujante Bozorgmehr Hosseinpur publicada en su cuenta de Instagram.

El contexto de la caricatura es el siguiente. En febrero de 2017, el cineasta Ashgar Farhadi se negó a acudir a la ceremonia de los Oscar, en la que conseguiría su segunda estatuilla, en protesta por la política migratoria que el recién elegido presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, estaba empezando a aplicar. La obtención del premio fue interpretada por algunos medios iraníes (Irán es uno de los países más afectados por las medidas de Trump) como una suerte de justicia poética.

Por último, si los protagonistas de la caricatura están jugando una partida, lo están haciendo con el tablero mal colocado.


miércoles, 6 de diciembre de 2017

THE THINKERS

The Thinkers (Quality Chess; 2017) es un libro monográfico de fotografía dedicado en exclusiva a mostrar retratos de jugadores de ajedrez, en su mayoría en el ejercicio de sus funciones. Su autor es el asturiano David Llada, que en esto del ajedrez ha tocado casi todos los palos. Jugador aficionado, periodista y escritor especializado, organizador y, hoy en día, sobre todo fotógrafo. Sus libros de ajedrez van desde biografías sobre campeones del mundo (Karpov, el camino de una voluntad. Dilema, S. L.; Madrid, 2006) a libros de iniciación a la pedagogía del ajedrez (Ajedrez para padres y educadores. Anaya Multimedia; Madrid, 2016)


Un genio de la fotografía, Philippe Halsman (cuyas fotografías sobre ajedrez ya se han publicado en ARTEDREZ), puso a sus modelos a saltar en una serie que tituló Jumpology! Su intención era que, concentrados en el ejercicio físico, los modelos se olvidaran de sí mismos, dejaran caer las distintas caretas con las que nos embozamos en la vida cotidiana y se mostraran tal y como son, enseñando su verdadera cara. Siempre he pensado que con idéntico objetivo bien podría haberlos puesto a jugar al ajedrez. El ajedrez es un juego agonal, en el sentido competitivo del término, en el que la profunda concentración, la intensidad de las emociones, el esfuerzo intelectual hacen que el ajedrecista se olvide completamente del mundo que le rodea, que viva en una dimensión paralela y ajena a la realidad, donde sin duda revela al objetivo su auténtico ser. Ese es el territorio donde acecha Llada. Aprovechando su conocimiento del juego y su familiaridad con muchos de los jugadores profesionales, busca captar ese momento que explicite el drama que se está representando sobre el tablero. Porque, es evidente para cualquiera que conozca un poco el ajedrez, en cualquier partida se representa un drama.



Además, por más que muchos ajedrecistas la hurten a la vista —solo hay que ver la portada del libro—, este es un libro de miradas. En una disciplina en la que salvo por los saludos protocolarios de antes y después de la partida no existe contacto físico, los ajedrecistas se comunican por la mirada. Miradas intimidatorias que pretenden influir en el contrario, miradas inquisitivas que buscan adentrarse en la mente del rival y adivinar qué planes oculta, miradas escrutadores que quieren averiguar qué efecto ha causado nuestro juego en el rival, miradas perdidas, vueltas hacia dentro, que intentan encontrar la clave oculta de la posición. 


La belleza de las imágenes viene potenciada por el uso de objetivos de focales largas a máxima abertura, lo que facilita el aislamiento de las figuras del entorno. Porque en estas fotografías no hay entorno, no hay «ambiente», y si lo hay es muy poco. Están solos los jugadores con sus pensamientos. En este sentido, Llada ha tenido que trabajar duro para convencer a árbitros y organizadores de que le permitieran hacer fotos durante toda la ronda. La convención tradicional solo permitía hacer fotos durante los cinco primeros minutos. Y durante esos minutos poco pasa. Los jugadores están concentrados o ausentes (a veces hasta físicamente del tablero) y desde luego no hay drama, no hay acción. La función aún no ha comenzado.

Un hecho que me ha llamado la atención del trabajo de Llada es que su objetivo se detiene lo mismo delante del campeón del mundo que del más humilde aficionado, sin desdeñar a los jugadores callejeros. Un no tan extraño hermanamiento ante el tablero porque ahí, da lo mismo quién seamos, campeón o aficionado, estamos todos solos frente a nuestros propios límites.



Para terminar, cualquier selección es sin duda arbitraria, aunque sea la del propio autor. Las fotos seleccionadas son unas pero pudieran ser otras. Por ello, deliberadamente, he escogido para ilustrar esa nota cuatro fotos de David que no están en el libro. Aunque bien podrían estarlo.



FICHA TÉCNICA
DAVID LLADA THE THINKERS QUALITY CHESS, 2017


lunes, 4 de diciembre de 2017

PATTI SMITH vs BOBBY FISCHER

De la lectura de M Train (Lumen; Barcelona, 2016) queda claro que Patti Smith, además de uno de los referentes de la música punk/rock de mediados de los setenta, es una persona de aficiones diversas y sorprendentes. Una de ellas es su interés por el científico alemán Alfred Wegener, el creador de la Teoría de la Deriva Continental —que formuló en su libro de de 1922 «El origen de continentes y océanos»— que fue el precedente de la moderna teoría de la tectónica de placas que explica el funcionamiento de la corteza terrestre y por ende las causas de los terremotos y los volcanes. Este interés de Patti por Wegener la llevó a ser admitida en una especie de sociedad secreta —El club de la deriva continental— cuyos miembros se identifican a sí mismo solo por un número (Patti era la número 23 de un total de 27 socios posibles) dedicada a conservar la memoria del científico. En la actualidad el club se ha disuelto.

Otro interés constante de la cantante norteamericana es tomar fotografías con una vetusta cámara Polaroid de 1967 (la Automatic 250 Land Camera) que la acompaña a todas partes y con la que saca fotografías de todo lo que le gusta. Una vez  comparó esas fotos con los sellos que recolectan los peregrinos para acreditar su viaje a Compostela. Son pues una suerte de hitos de su viaje espiritual.



Fue la suma de estos intereses lo que originó la historia que queremos contar:

En 2007 Patti Smith se hallaba en Islandia dentro de las actividades del Club de la Deriva Continental cuando otro de los integrantes del club, descrito como un Gran Maestro de Ajedrez islandés muy robusto, le pidió que la sustituyera como invitada especial de un torneo de ajedrez; a cambio le ofreció tres noches de estancia en el Hotel Borg de Reikiavik y la autorización para fotografiar la mesa donde Fischer y Spassky habían disputado algunas de sus partidas por el título del mundo en 1972. La afición de Patti por sacar fotos la decidió a aceptar el trato. La jornada transcurrió sin incidentes y Patti pudo fotografiar la mesa donde Fischer y Spassky se habían enfrentado. Ella misma tuvo que posar con los ganadores y la prensa dio cobertura al evento. La sorpresa llegó al día siguiente cuando recibió una llamada de alguien que se presentó como el guardaespaldas de Bobby Fischer preguntándole si podría reunirse con el ajedrecista a medianoche, sin más presencia que sus respectivos guardaespaldas. La reunión debía celebrarse en el comedor privado del Hotel Borg. En una entrevista promocional del libro y en la que cuenta también la historia, Patti remarca que ella nunca había tenido guardaespaldas. Sin embargo, se buscó uno para la ocasión. Andaba Patti pensando de qué podría hablar con Bobby, dado que su interés por el juego es meramente estético, cuando el guardaespaldas de Bobby disipó parte de sus dudas al espetarle: no menciones el ajedrez.




Durante el encuentro, Fischer mostró su peor cara. Empezó a comportarse de forma muy grosera con sus habituales comentarios racistas y conspiranoicos expresados en un lenguaje muy  vulgar. Pero Patti se defendió bien, replicó instantáneamente que ella podía ser tan desagradable como él, solo que sobre otros temas. En ese momento, un aplacado Fischer se bajó la capucha con la que se cubría y le preguntó si se sabía alguna canción de Buddy Holly. Fischer, un apasionado del Rock & Roll, y Patti pasaron las siguientes horas cantando viejos temas de los Chi-Lites, los Four Tops o Chuck Berry. Fischer, dijo Patti, cantaba muy mal. Cuando se atrevió a cantar el falsete del estribillo de Big Girls Don’t Cry, de Frankie Valli, hasta su guardaespaldas acudió presurosamente a ver si pasaba algo.

Posteriormente, Patti le recordó que se habían conocido previamente, cuando ella era muy joven y trabajaba como dependienta en una librería. Al parecer, Fischer había acudido a firmar ejemplares de alguno de sus libros a Scribner’s, en la esquina entre la 5ª y la 49ª Sur. Ante la avalancha humana que se produjo, Fischer dio tales muestras de nerviosismo que Patti le ayudó a huir de sus admiradores escoltándolo hasta la puerta trasera. Fischer no recordaba la anécdota.

Llegados a este punto, Fischer le preguntó si ella le podía conseguir libros a lo que Patti respondió que sí. Y así, hasta el fin de su vida, Fischer le fue pidiendo «oscuros libros de historia» que ella con gran esfuerzo le conseguía. De alguna forma, mantuvieron lo que Patti llama una «amistad abstracta» hasta la muerte de Bobby. Amistad basada en la distancia, los libros y el Rock & Roll.